Es posible que todo niño o niña de la generación de los setentas y ochentas tenga en el álbum de fotos familiares de sus padres una foto escolar de ellos tomada en Foto Estudio John.
Situado en la calle de Los Bravo número 215, en el centro histórico, este estudio fotográfico es uno de los más longevos de la capital potosina y ha permanecido en la misma ubicación desde su fundación, el 15 de marzo de 1972.
Su fundador, Juan Francisco Romero Martínez, tenía 18 años cuando alquiló el primer piso del edificio, a pocos metros de la entonces tienda “Chalita” y de la farmacia y droguería “La Perla” y allí, con su cámara de tripie “Nova” comenzó a fotografiar a estudiantes, quinceañeras, novios y familias que deseaban conservar un momento de su vida.
Aunque no era el único estudio fotográfico en la ciudad –también estaban los estudios “Preciado”, “Gallardo”, “La Plata” y “Ortiz”, entre otros en el centro histórico- Juan Francisco supo acreditar su negocio y establecer una tradición que ha perdurado más allá de su muerte.
Un anuncio en la parte superior de la entrada al edificio y un marco de aluminio y vidrio con muestras del tipo de fotos que ofrecía, daban la bienvenida a su estudio, al que había que subir por unos escalones de cantera decorados en el tope con talavera.
Al ingresar al lugar, un fuerte olor a químicos de revelado fotográfico recibía a los clientes. El negocio de Juan Francisco Romero tenía dos salones, uno era la oficina y área de revelado y el estudio en el otro: las paredes estaban colmadas de fotos de personas, calendarios, y algunos posters de paisajes que se usaban como fondo para la foto de postal a color que el propietario regalaba a sus clientes al comprar su paquete de fotos tamaño infantil en blanco y negro.
“John” usaba en su estudio una cámara de madera sostenida por un tripie, un par de sombrillas para controlar la luz de los flashes y un banquito redondo -muy de esa época y que sigue utilizándose a la fecha- donde colocaba a sus clientes.

“Mi hermano trabajó en su estudio durante casi 50 años, retrató a muchos potosinos aquí, en este mismo lugar, acreditó su negocio y disfrutó de sus ingresos” expresó con orgullo su hermana Dora, quien agrega que el 15 de marzo de 2019, el fotógrafo subió por última vez a su establecimiento.
“Tenía un padecimiento, le ayudaron a subir al estudio, se tomó una foto y a partir de entonces le pasó las riendas de su negocio a un familiar suyo. Falleció meses después, el 4 de septiembre”, añadió su hermana.
A Juan Francisco le sobreviven 5 hijos. Foto Estudio John sigue ahí, adaptándose a las nuevas tecnologías. Ya no huele a los químicos para revelar los rollos de las cámaras y está prácticamente igual que hace décadas.

Su permanencia y constancia en el mismo edificio a pesar de las altas rentas de los edificios del centro histórico y la reducción de sus ingresos a causa de las nuevas tecnologías lo hace uno de los comercios más emblemáticos de la capital de San Luis Potosí.
