+ “¿POR QUÉ VOY A TENER MIEDO SOLO POR SER MUJER?”, DICE EN ENTREVISTA
+ LOS HECHOS OCURRIERON EN EL CENTRO HISTÓRICO; SE PIDIÓ AYUDA POLICIAL, PERO NUNCA ACUDIERON
A un costado de la Iglesia de San Francisco, en el Centro Histórico de la capital potosina, una mujer fue atacada de manera brutal por un desconocido, luego de que ella se defendiera de un intento de abuso sexual.
La Roja contactó a la víctima, de nombre Dolores, luego de que ella misma diera a conocer el hecho con gran indignación, junto a también impactantes imágenes de su rostro afectado por los golpes.
“Ayer odié ser mujer, tener bubis, vagina, odié a los hombres, a los drogadictos, a la policía que nunca llegó”, escribió en su cuenta de Facebook, y luego agregó: “no entendía porque después de suplicar que me dejara de golpear no lo hacía”.
Lola es abogada, tiene 28 años, y el ataque de que fue víctima se suscitó el pasado miércoles 28 a las 22:50 horas, cuando fue agredida por un desconocido que al parecer andaba drogado.
Expresa su enojo, su frustración por no recibir respuesta de las autoridades y también su agradecimiento a quien la salvó y a quienes la ayudaron.
Esto fue lo que nos dijo:
“Salí a cenar con mis amigos a un lugar llamado “La Oruga y la Cebada” (callejón del Santo Entierro esquina con callejón de Lozada, a un costado de la iglesia de San Francisco), recibí una llamada y salí del restaurante para contestar, ya que en ese lugar amenizaba una trova y no escuchaba muy bien.”
“Caminé un poco y di vuelta al callejón de Lozada que está en la esquina de ese restaurante y camine hacia la calle de Guerrero, donde tenía mejor señal, en ese breve trayecto un hombre joven de aproximadamente 30 años (no estaba mal vestido), se acercó y quiso tocarme el busto, al notar mi rechazo me empezó a agredir, golpeándome en la cara y cabeza hasta que caí al suelo, y siguió golpeándome, note que se encontraba bajo la influencia de alguna sustancia, porque cuando yo lo pateaba para quitármelo de encima el tipo parecía que no sentía los golpes, parecía que no le dolía, entonces eso me pareció raro.”
“Otro joven al ver que me agredía se acercó a auxiliarme y me lo quitó de encima, el agresor corrió hasta la calle de Independencia donde se perdió, y no lo pudieron alcanzar, en ese momento y tal vez por mis gritos salió gente de un café que se llama “El Conejo y el Lobo” (calle Vicente Guerrero 843), y también se acercaron personas que transitaba por el callejón y por la calle de Guerrero para auxiliarme.”
“Algunas de esas personas fueron quienes hablaron a la patrulla… Fue algo súper rápido, en lo que se me acercó y me tumbó al suelo, fue un par de minutos, pero en ese par de minutos me pego con toda su fuerza.”
“La patrulla nunca llegó y mis amigos decidieron llevarme a la Cruz Roja, tengo que decir que me atendieron de inmediato, me hicieron radiografías y afortunadamente no tengo ninguna lesión en el cráneo, los golpes más graves fueron en la cabeza de lado izquierdo y en la cara, tengo una inflamación muy notoria en la cara, tengo un esguince en el cuello, y me duele la espalda baja, las piernas y los brazos, afortunadamente me dijeron que mi ojo no fue dañado.”
“Me preguntaron que si presentaría una denuncia en ese momento, yo la verdad estaba en shock, lloraba, de verdad no podía controlar mi llanto, así que les dije que no, yo solo quería que me atendieran y que me llevaran a mi casa.”
“Pero si haré la denuncia, la haré a través del IMES (Instituto de las Mujeres del Estado de San Luis Potosí), espero que ahí me den el apoyo y la asesoría que ahora necesito.”
“Yo ahora me siento muy agradecida, la verdad el joven que se acercó a salvarme fue como un ángel, y los chicos del café “El Conejo y el Lobo” fueron súper amables, nunca pensé que alguien se tomará tantas molestias por otra persona, por alguien desconocido, y con respecto a la Cruz Roja, como lo dije antes, me atendieron rápidamente y el personal fue muy amable.”
“Pero también me siento muy indignada, los golpes ya los recibí, pero más que hacerme daño físico… El daño moral que me deja es muy doloroso, perder mi seguridad y mi libertad de andar por las calles.”
“Nosotros debemos de ser conscientes que está en cada uno de nosotros el cambio, el vivir de manera honesta y educar a nuestros hijos con los valores suficientes para que respeten a otro ser humano, yo creo que la persona que se ama a sí misma, no daña así prójimo.”
“Y en relación a las autoridades que hoy en día nos gobiernan, pido, ¡Exijo seguridad! Necesito salir a caminar sin miedo, sin sentir temor ¿Por qué voy a tener miedo solo por el simple hecho de ser mujer? A esta administración le quedo muy grande el calzado.”
“Exhorto a todas las mujeres a que nos protejamos a nosotras mismas, si no somos nosotras, ¿quién lo hará? Respetémonos las unas a las otras, ya que por ahí empieza el cambio.”
Lola sabe que le tomará tiempo recuperarse de los golpes que recibió y que deberá superar, con ayuda profesional, el trastorno de estrés postraumático en que ahora se encuentra, y está determinada a dejar esto atrás, su primer paso (según nos informa) es presentar el día de hoy su denuncia de hechos a través del IMES, La Roja quedó a su disposición para darle seguimiento a su caso e informar de los avances de la investigación y de su recuperación.
