La televisión potosina no volverá a ser la misma pues uno de sus pilares ya no está más en ella. Fidel Briano, abogado, periodista, buen amigo, surgido de la noble y valiosa población charquense, ha cerrado su libro vital y, por consiguiente, no volverá salir a cuadro.
Con su singular forma de expresión, su sabia parsinomia, su inagotable temario, el licenciado Briano ocupó horas y horas para decirle al público televidente, la verdad de cuanto es interesante para San Luis Potosí.
Veintiocho años sosteniendo el programa de un solo hombre, es una verdadera hazaña, pues él no hablaba simplemente por llenar un espacio en la programación televisiva. No. Él lo hizo con su verdad en la expresión más honesta.
Su figura ante el fondo de un gran estante de los libros de los cuales abrevó, tal vez a algunos no interesaba, pero al grueso de la la audiencia televidente, sí.
Pero no sólo fue defensor de las causas populares, sino también un crítico profundo, bien intencionado, que aportaba soluciones y opinaba con criterio amplio, sobre todos los temas en donde se involucraba la realidad potosina.
Con el paso del tiempo, su semblanza personal fue cambiando. Perdía fuerza su voz, mas no la firmeza de su pensamiento. Los años y la experiencia de vivir pintaban de gris su cabellera y luego la nieve de los tiempos plateaba su pelo.
Pero allí estaba, enfrentando a las cámaras, hablando de la vida cotidiana potosina, de los políticos y sus argucias, de los funcionarios públicos y privados, de las religiones, del universo, de miles de temas desarrollados con sapiencia y con el profundo conocimiento que le dio su vida de estudios, de sueños, de realidades.
Fidel Briano deja una oquedad muy difícil de llenar. Tal vez su espacio televisivo sea ocupado por otro intelectual, pero nadie podrá llenarlo con tanta vehemente expresión, como el abogado nacido en Charcas y destinado a una proyección universal.
Satisfactorio es reconocer su desempeño como orientador social; ha desaparecido físicamente, pero su docta palabra seguirá resonando en el espíritu potosino.
Descansa en paz, incansable defensor de la verdad.
