+ PATRICIA CASTILLO Y ADRIANA ALVIZO
El cuerpo con huellas de tortura encontrado en el ejido El Capulín, de Ríoverde, S.L.P., sí era el de Patricia del Carmen Castillo Galván, confirmó la Fiscalía.
Patricia desapareció de esa ciudad el martes 3 de diciembre, y al otro día se encontró su coche. Estaba dentro de un camino de terracería que conduce al mencionado ejido.
Tuvieron que pasar cinco días, para que el domingo 8 de diciembre fuera localizado el cadáver, hallado a 40 metros del mismo camino, luego de que algunos paseantes reportaron el hallazgo.
Eso podría indicar que los agentes investigadores que fueron a dar fe de que se había encontrado el auto de la víctima en el mismo camino –el mencionado día 3–, ni siquiera parecen haber implementado una búsqueda por el sitio.
Si lo hubieran hecho, el asesinato habría quedado al descubierto desde tal día. Esa aparente deficiencia le dio al verdugo o verdugos de Patricia cinco días para estarse burlando de la negligencia o torpeza en las autoridades.
Esa es una impunidad de la que siguen gozando el o quienes le quitaron la vida a esa mujer que se venía desempeñando como empleada de una financiera en el citado municipio de la Zona Media del estado.
Ya cuando se confirmó el hecho, algunos recordaron que el esposo de Patricia del Carmen despareció hace alrededor de ocho años, y que nunca, hasta la fecha, ha sido localizado. A Patricia le sobrevive una hija.
Otro entorno de impunidad que también le quitó la vida a una mujer fue el de la abogada de Matehuala Adriana Alvizo Moreno, quien fue asesinada el jueves 5 de diciembre por unos asaltantes en el kilómetro 110 de la carretera SLP-Matehuala.
Un crimen que pudo haberse evitado, puesto que para el momento de ese homicidio eran ya múltiples las denuncias de una o varias bandas de asaltantes que acostumbraban cometer sus atracos en la zona, deteniendo la marcha de los autos con diversos obstáculos en el camino.
Las denuncias fueron públicas y estuvieron documentadas por la autoridad, incluso un atraco que en septiembre sufrieron un grupo de académicos que se dirigían a Querétaro.
Ninguna autoridad, ni municipal, estatal o federal, detuvo esos asaltos en despoblado, el grupo o grupos delictivos siguieron actuando con libertad, hasta que ocurrió la tragedia que le quitó la vida a la citada abogada, sobreviviendo su esposo y sus tres hijos que también iban en el auto.
Ahora, como era de esperarse, la Fiscalía ha detenido a un supuesto autor de ese asalto y homicidio. Parece que se trata solo de un chivo expiatorio para calmar los reclamos de justicia. En todo caso, eso no le devuelve la vida a Adriana.
Ambas, Patricia del Carman Castillo, en Rioverde; y Adriana Alvizo Moreno, en Matehuala, fueron víctimas de un entorno de impunidad que aún continúa, pues en ningún caso se ha hecho justicia.
