Debido a la aprobación vía decreto de la reforma de las pensiones del presidente Emmanuel Macron
(La Jornada)
Madrid. La cólera social en Francia no cesa. Un día después del rechazo a las mociones de censura contra el gobierno de la primera ministra, Élisabeth Borne, por la aprobación vía decreto de la reforma de las pensiones del presidente Emmanuel Macron, la protesta crece en intensidad y número, a pesar de que la policía francesa se está empleando a fondo para reprimir la revuelta popular.
Sólo en la madrugada del martes se registraron casi 300 detenidos más en todo el país, de ellos 234 en París, con lo que la suma de personas enviadas a comisaría por protestar desde el pasado jueves ya roza las mil.
El presidente francés lejos de rectificar, informó a su equipo más cercano que continuará con la reforma, que no se celebrará ningún referendo y que no hará ningún cambio en su equipo de gobierno, según fuentes citadas por varios medios de comunicación, entre ellos Franceinfo y la televisora BFMTV.

