Habitantes de tres comunidades huyeron y permanecen desplazados por enfrentamientos entre integrantes del crimen organizado.
(La Jornada)
Chihuahua, Chih. El sacerdote católico Enrique Urzúa Romero, encargado de la catedral de Guachochi, denunció que habitantes de tres comunidades huyeron y permanecen desplazados por enfrentamientos entre integrantes del crimen organizado, después de que un hombre fue asesinado y decapitado en el atrio de la iglesia del poblado Santa Anita y la fachada del templo recibió cientos de impactos de bala de rifles de asalto cuerno de chivo y AR15.
“Hoy las comunidades Santa Anita, El Rosado y Nacachi, están desoladas, los mestizos que tienen un vehículo han podido desplazarse, pero nuestros hermanos indígenas no pueden salir, tienen miedo. Pido presencia permanente del Estado en estos pueblos, para que la gente pueda regresar a sus hogares”.

