La protesta, convocada por la confederación General de Trabajadores de Perú, derivó en enfrentamientos con las fuerzas del orden.
(La Jornada)
Lima. Miles desafiaron ayer en las calles de Lima y otros puntos de Perú el estado de excepción impuesto para frenar las protestas en demanda de la renuncia de la presidenta Dina Boluarte y el cierre del Congreso, siete personas murieron y más de cinco decenas resultaron heridas durante enfrentamientos en la sureña provincia de Ayacucho, donde el ejército lanzó desde helicópteros bombas lacrimógenas contra los manifestantes.
Al no contener las crecientes manifestaciones, que ya dejaron 16 fallecidos y más de 200 detenidos, luego de que el presidente Pedro Castillo fue destituido por el Congreso, el nuevo gobierno decretó el toque de queda en 15 provincias.

La Defensoría del Pueblo exigió a las fuerzas armadas “el cese inmediato del uso de armas de fuego y de bombas lacrimógenas lanzadas desde helicópteros” tras los enfrentamientos en el aeropuerto en Ayacucho.
El presidente del Congreso, José Williams, informó que hoy se continuará con el debate para el análisis sobre adelantar las elecciones generales para 2023, además de la reducción de los mandatos presidencial y parlamentario.
