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martes 8 de septiembre de 2026 San Luis Potosí, México
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Cómo proteger a tus niños ante los cambios de clima

*- Una buena opción y especialista en el tema, el pediatra Mario Pineda

El cambio de una estación a otra es el momento en el que estamos más propensos a enfermarnos. En el caso de los bebés el peligro es mayor, pues poseen menos defensas y sus cuerpecitos están comenzando a adaptarse a un nuevo entorno. Aún cuando es común que se resfríen, por ejemplo, es recomendable adoptar algunas medidas que ayuden a reducir el riesgo de que tu niño se enferme cada vez que llegue una nueva estación; te comentamos algunas a continuación.

Atenta a los cambios de temperatura
Tanto los médicos como los padres más experimentados coinciden en afirmar que lo que realmente causa enfermedades respiratorias en los niños no es el cambio de estación en sí, sino la variación brusca de temperatura.
Así, es aconsejable no tener la temperatura de la calefacción del interior de tu casa muy alta ya que al llevar a tu bebé al exterior, por más abrigado que esté, sentirá el impacto de la temperatura baja. Lo recomendable es que el termostato mantenga la temperatura interior de la vivienda entre 20 y 24 grados centígrados. Esto es útil no solo cuando se pasa del verano al otoño, por ejemplo, sino también cuando vienes de una estación fría a una caliente; en este caso, si usas aire acondicionado, tampoco lo pongas a una temperatura que sea 10 grados menor que la del exterior.
En el caso de la calefacción, esta disminuye la humedad del ambiente, que a su vez provoca que las mucosas nasales y bucales de tu bebé se resequen. Esto facilita la entrada, por estas vías, de polvo y microbios, además de que puede producir sangrado nasal y dificultades para respirar. Por ello te sugerimos que tengas a mano un humidificador que mantenga estable la humedad ambiental cerca del 50 %.
Durante los días que utilices la calefacción o el aire acondicionado para climatizar tu casa, es importante que la ventiles, abriendo las ventanas durante por lo menos 10 minutos al día para evitar que la condensación genere humedad en las paredes y esto, a su vez, produzca hongos, muy perjudiciales para tu bebé, especialmente si tiene tendencia a padecer alergias.
Durante el invierno, aunque esté muy frío en el exterior, no dejes de disfrutar de agradables paseos al aire libre, pues son muy convenientes para el crecimiento de tu bebé. Lo apropiado es que lo abrigues adecuadamente, no solo el cuerpo y las extremidades, sino especialmente la cabeza, la boca y el cuello. Estas son las partes de su cuerpo que son más sensibles al frío, sobre todo porque a esa edad tienden a respirar por la boca y el paso de aire gélido los puede enfermar.

 






Evita el contagio
Puesto que durante los cambios de estación aumentan las epidemias de gripe, entre más lo expongas a grupos numerosos de personas, más posibilidades tendrá de contagiarse de gripe. En lo posible, evita llevarlo durante esos días a sitios con mucha aglomeración de personas. Si lo estás llevando a una guardería y se detecta un brote de gripe, o de cualquier otro virus, considera la posibilidad de no enviarlo por unos días. Consulta con el pediatra si convendría vacunarlo.
Aunque no esté enfermo, es normal que en las temporadas frías tu infante tenga mayor mucosidad nasal, no te preocupes por ello, pues es un proceso fisiológico que ayuda a mantener limpias y húmedas las mucosidades. Utiliza suero fisiológico y aspirador de nariz solo en casos necesarios, por ejemplo, cuando notes que tu pequeño tiene problemas para respirar porque tiene obstruidas las fosas nasales.
Una alimentación variada y rica también te ayuda a protegerlo de enfermedades de temporada. Recuerda que, en primer lugar, la leche materna estimula su sistema inmunológico por lo que amamantarlo es ideal para prevenir todo tipo de enfermedades. Las verduras y frutas que contengan vitaminas A y C, así como el pescado y la leche, son igualmente recomendables, si tu bebé ya está en la etapa de consumir papillas y sólidos.

Cuida su piel
Aunque sea importante, no centres tu atención solo en las enfermedades respiratorias, ya que la piel del niño también puede sufrir con los cambios de estación. En efecto, la brisa y el frío tienden a resecarla, por lo que es indispensable que la mantengas hidratada con cremas humectantes. Tampoco no descuides la protección solar cuando lo lleves de paseo, aunque sea invierno.
Por otro lado, al colocarle mayor cantidad de ropa, esta favorece la irritación de la piel debido a la acumulación de humedad, especialmente en ciertas partes del cuerpo como ingles y axilas. Mantén su piel seca y vístelo con ropa infantil fabricada con tejidos que absorban mejor, como el algodón, y si es orgánico, mejor aún.
Como ves, esos días de cambio de estación pueden afectar la salud de tu bebé. Sin embargo, si te mantienes alerta y pones en práctica tu sentido común y algunos de los consejos que te hemos brindado, podrás ayudar a que tu hijo se mantenga fuerte y sano.

 





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