CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El conductor Eduardo Videgaray denunció un intento de fraude –conocido como “la patrona”–, luego que la empleada doméstica que trabaja con él recibió al menos tres llamadas telefónicas de extorsión en el domicilio ubicado en la colonia San Jerónimo Lídice, alcaldía Magdalena Contreras.
El hermano de Luis Videgaray, extitular de Hacienda en el sexenio anterior, relató en su programa radiofónico La Cornetaque el intento de fraude se realizó el miércoles 24 entre las 13 y las 15 horas.
Resulta que fui víctima de un fraude”, aseguró el conductor de radio y televisión.
“Lo que hicieron fue llamar a mi casa, fingiendo que era un servidor, y decirle a la muchacha que trabaja conmigo que yo estaba en un serio aprieto, que necesitaba urgentemente esconder dinero… Al parecer por no pagar impuestos”.
Posteriormente, dijo que los presuntos delincuentes citaron a su empleada en un centro comercial para que les diera dinero y objetos que supuestamente recolectó en la casa de Videgaray.
“Afortunadamente algo en el último instante le hizo dudar”, platicó este jueves en su programa.
Ayer, a las 21:21 horas, el conductor posteó en redes una imagen de su denuncia, con la siguiente leyenda: “Fui víctima de la delincuencia. Denuncié. Agradezco el profesionalismo en MC-1. Daré más detalles mañana en @lacornetafm”.
De acuerdo con la Procuraduría General de Justicia de esta capital, a través de una llamada telefónica, un sujeto le notificó a la mujer encargada del servicio que Videgaray estaba en aprietos por un adeudo de carácter fiscal.
Más tarde, la empleada recibió una segunda llamada, ahora de una persona que se identificó como el contador “Óscar”, quien le dijo que él se encargaría de llevar la carpeta de impuesto a “un juzgado de la Procuraduría General de la República (PGR)”.
Sin embargo, las luces de alerta de la empleada doméstica se encendieron, cuando al recibir una tercera llamada telefónica, una mujer le dio instrucciones de entrar a la habitación principal y sacar el dinero de la caja fuerte que se encontraba ahí, envolverlo en una toalla y llevarlo hasta una sucursal bancaria.
La instrucción le pareció sospechosa, por lo que decidió comunicarse de inmediato con el conductor, quien le explicó que se trataba de un engaño y le ordenó ya no responder a ninguna llamada.
