+ RECUPERARON EL COCHE, PERO EL CUERPO PERMANECIÓ CINCO DÍAS A LA INTEMPERIE
Patricia del Carmen Castillo Galván, de 54 años, desapareció de Ríoverde el martes 3 de diciembre.
Al otro día, el miércoles 4, el auto Mazda gris que manejara dicha mujer, quien era empleada de una financiera de aquel municipio, fue encontrado en el camino al ejido El Capulín.

Y ayer domingo 8 de diciembre, en ese mismo paraje, cercana al balneario de igual nombre, fue encontrado el cuerpo torturado y parcialmente quemado de una mujer.
Pendiente aún de realizarse la autopsia, se consideró que la víctima tenía al menos cuatro días de fallecida.
Es decir, un lapso de tiempo que coincide aproximadamente con la fecha en que se dejó de ver a Castillo Galván.
Pero no solo el sitio de los hechos y el tiempo coinciden, también ocurre parcialmente lo mismo con la ropa que usara al momento de su desaparición la empleada financiera y el que vestía el cuerpo hallado este domingo.
Parece remoto que se pueda estar frente a la desaparición de una mujer y el asesinato de otra en el mismo sitio, por las mismas fechas, y con características similares entre las víctimas.
Falta esperar la información oficial de la Fiscalía General del Estado (FGE) al respecto, pero, de comprobarse que se trata de la misma persona, las autoridades deberían explicar cómo fue posible que dicho cuerpo permaneciera por cinco días ahí mismo, muy cerca de donde se encontró el coche.
Eso indicaría que policías y agentes de la Fiscalía que recogieron el auto de Patricia del Carmen no hicieron siquiera un buen rastreo de la zona, en cuyo caso hubieran localizado el cuerpo.

Esa aparente ineficacia o falta de profesionalismo habría retrasado hoy al menos cinco días las investigaciones para dar con el paradero de el o los asesinos de la empleada rioverdense.
