CARTULINA SOSPECHOSA.- Como ya han de estar enterados, la noche del martes se dio un ataque a “plomazos” en las instalaciones del antro llamado “Carajillos”, localizado en Plaza Aconcagua en Lomas segunda sección, al norte de la ciudad capital. Los cristales de ventanales y puertas quedaron hechos añicos, por fortuna no hubo “calaquitas”, pero si un mesero herido al ser alcanzado por una bala y por vidrios que le cayeron en la espalda. Lo curioso y sospechoso del asunto es que fue “encontrada” en el lugar del ataque una cartulina con una leyenda de amenaza y advertencia a la directora de un portal local de noticias, cuyas oficinas precisamente se encuentran en esa misma plaza. Claramente se aprecia que el estilo de la escritura es de una persona “letrada”, no de cualquier “pelafustán”. Todo hace indicar que fue aprovechado el momento del pánico para que alguien dejara esa cartulina en el sitio, mandado por “alguien” que se ha visto afectado o se siente incomodo por las publicaciones de ese portal de noticias, que se han encargado de desacreditar la administración del Gobierno Estatal. Se dice por ahí: “Piensa mal y acertaras”…
“DERECHO DE PISO”.- Nos llegó un reporte en el que nos hacen saber que un fulano “repleto” de tatuajes, acompañado de una “mona” y un “mono”, quienes andan a bordo de una camioneta Cherokee, acudieron a un negocio localizado por las “nueve esquinas”, ahí en Julián de Los Reyes y Damián Carmona, para exigir “billete”, diciéndose de cierto grupo criminal. Según a la víctima le “tumbaron” 12 mil pesotes y lo mismo hicieron en otro establecimiento que está a espaldas del Monte de Piedad y de otros por ese rumbo. Se hacen acompañar de una pavorosa arma larga. Esto no es para que se “azorrillen”, si no más bien para que estén al “alba”, en caso de que tal reporte sea cierto…
LOS “TENTACULOS DEL CRIMEN”.- Y miren, medio mundo se ha visto afectado por esas cosas del crimen organizado, tal como lo hemos comentado en líneas arriba. Tan así que el propio “pápago del desierto”, el teniente coronel Urban Ocampo, actual “chicho” de Seguridad Pública Municipal, tuvo que aclarar a través de un escrito lo que comenzó a circular en redes sociales sobre una presunta relación o vinculación de su persona con un sujeto que al parecer anda con los “malosos”. En su réplica, Urban afirma que “es un hombre y servidor público con una trayectoria militar intachable, por lo que, ante esta falsa información, antes que nada como ciudadano de este querido Estado, tengo el deber cívico de interponer una denuncia penal para que se abra una carpeta de investigación y con ello se esclarezca esta situación. Y hace un llamado en el que textualmente dice: “exijo a las personas que administran bajo el amparo del anonimato ese perfil o página en la red social mencionada, dejen de actuar en forma cobarde, sin dar la cara, publicando mentiras difamando a las personas sin prueba ni sustento alguno, valiéndose en forma por demás baja y deshonesta de fotomontajes y le hago extensiva una invitación para que acuda ante el Ministerio Público con las pruebas que sustenten su acusación en mi contra, ya que yo por mi parte haré lo propio, e investigare por todos los medios y recursos legales hasta dar con quién o quiénes se esconden y escudan cobardemente detrás de esta página, para proceder consecuentemente en su contra, y esto me alienta y me da más ánimos para seguir trabajando en pro de los buenos potosinos. Atte Tte. Cor. J L Urbán, yo si firmo lo que digo, yo no soy cobarde!”. Así termina su comunicado…
EL “AVENTON”.- Se encuentra un tipo parado a la orilla de la carretera a Matehuala en la noche, pidiendo aventón y estaba cayendo una tremenda tormenta, pero nadie se paraba, cuando de repente volteó y vio que en la curva venía un carro y que se para. El señor sin dudarlo más se sube al carro y cierra la puerta, cuando de repente voltea y se da cuenta que nadie va manejando el carro, voltea hacia la carretera y ve que adelante había otra curva y el tipo empieza a rezar. Cuando al llegar a la curva se abre la puerta del chofer, entra una mano y mueve el volante, y así le sucede repetidas veces hasta que el señor no aguanta y se baja del carro y se va todo asustado corriendo hasta el pueblo más cercano, entra a la cantina y a todos les empieza a contar lo que le sucedió. Como a la media hora llegan dos tipos todos mojados y le dice uno al otro: “¡Mira Juan, allá está el tipo que se subió al carro cuando lo veníamos empujando!”…
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