+ MAÑANA SE DECIDE SI EL PRESUNTO HOMICIDA QUEDA PRESO O SALE LIBRE
A Eduardo Hernández Janet, acusado de homicidio calificado en contra de Eugenio Castañón Elizondo, se le definirá su situación legal mañana a partir de las 10:30 horas.
Para ese momento habrá concluido el término constitucional solicitado por la defensa del imputado, y éste podría recibir vinculación a proceso, con lo cual quedaría preso; o bien auto de libertad.
El caso acapara la atención de gran parte de la sociedad potosina, y de la clase política en particular, pues el asesinado era pareja sentimental de una hija del Procurador Federico Garza Herrera.
Pero en este caso criminal, Garza se encuentra comprometido por partida doble, pues se le señalan viejas relaciones profesionales y amistosas también con la familia del homicida.
En cuanto se dio el crimen, el pasado jueves 5 de mayo, empezaron a surgir datos sobre hechos violentos protagonizados por Eduardo Hernández, entre ellos una golpiza brutal contra uno de sus tíos, y una supuesta violación sexual contra la hija de una empleada doméstica.
Ante esos actos delictivos, aseguran algunos, el ahora acusado de asesinato en primer grado no fue perseguido por la Procuraduría, cuyos funcionarios le habrían ayudado a salir sin castigo.
Por otro lado, existen versiones de que Federico Garza envió personal de su confianza para pedir la entrega del asesino, con la supuesta promesa de que sí así lo hacía, se le darían garantías de que tuviera una buena defensa.
Tampoco ayudan al Procurador las versiones de que el crimen ocurrió en su casa, y no en el domicilio de Eduardo Hernández, como se dijo de manera oficial desde un principio.
Ambos domicilios, el de Federico Garza y el del presunto homicida, se encuentran a una distancia muy cercana, dos o tres cuadras. Además, se menciona que la citada hija del Procurador estuvo conviviendo en la fiesta de amigos generacionales que a la postre terminaría en tragedia.
El juicio que se siga a Hernández Janet no solo pondrá así a prueba al notario venido a Procurador, quien ya se encuentra contemplado para que sea el primer titular de la nueva figura denominada “Fiscal del Estado”, sino que también exhibirá al nuevo sistema de justicia penal.
En el anterior sistema de justicia, la historia en San Luis Potosí documenta que crímenes de este tipo, donde se vieron envueltos personajes con influencias políticas, sociales, y económicas, la procuración e impartición de justicia era al final inoperante.
Como ejemplo de ello se recuerda el “Caso Lavín”, que tiene algunas similitudes a este del Fraccionamiento Campestre. En aquella ocasión, febrero de 1995, también dos amigos de clase privilegiada, Salvador Valle Rodríguez y Carlos Lavín Hinojosa, protagonizaron un hecho sangriento.
Valle Rodríguez falleció aplastado por su propia camioneta, la cual le pasaron una y otra vez por el tórax y la cabeza. En esos momentos era acompañado por su amigo, el citado Carlos Lavín Hinojosa, de profesión médico veterinario, quien aseguró que habían sido asaltados, que él fue golpeado por los delincuentes, que se desmayó, y que al despertar vio a su amigo muerto.
Pero a Lavín se le acumularon pruebas periciales en contra, luego apareció un testigo que empezó a hundirlo, después este confesó que andaba con otros dos cuando vieron como Lavín pasaba la camioneta por encima de la víctima.
A pesar de esas pruebas, y de esos tres testigos que nunca se retractaron, Carlos Lavín Hinojosa pudo salir libre, exonerado, pues la defensa aprovechó diversos resquicios que el sistema político y de justicia les brindó. De esa manera, el homicidio contra Salvador Valle quedó impune.
¿Ocurrirá lo mismo en este caso? Es lo que mucha gente se pregunta. Quizá no, pues en aquella ocasión Carlos Lavín nunca aceptó haber cometido el crimen, y la reputación y buena conducta que había mostrado en sociedad le ayudó a conseguir el respaldo social de los de su clase. Tuvo ilustres y encendidos defensores, como Luis Nava Calvillo y Octavio Pedroza Gaitán, entre muchos otros.
En el caso de Eduardo Hernández no es así. Al parecer se trata de un asesino confeso, al menos ateniéndonos a lo que se dijo desde un primer momento. Otra cosa será si argumenta legítima defensa o alguna otra atenuante.
Pero las dudas de si se aplicará la justicia no son solo de la descreída ciudadanía, el mismo Procurador ha recibido en su despacho a parientes de la víctima; miembros de la familia Castañón que le han reclamado de manera airada que no intervenga para favorecer a quien arrebató la vida de su ser querido.
¿Con el nuevo sistema penal han cambiado los tiempos y los privilegios indebidos?
Mañana lo sabremos…
