La semana pasada, Vicky transitaba por el Estadio Alfonso Lastras cuando vio a un cachorrito que deambulaba desesperado, se topaba con los autos estacionados y los maceteros, lucía asustado y daba volteretas. Cuando se acercó a verlo se impresionó al verle los ojos de fuera.
La mujer trató de ayudar al cachorro. Otra joven se acercó y comenzó a llorar al verle en lamentables condiciones. Ambas le dieron agua y comida, luego, Vicky llevó al cachorro con la veterinaria que atiende sus mascotas.
Luego de auscultarle, la veterinaria le dijo a Vicky que al cachorro, una perrita de pocos meses de edad, la habían golpeado en la cabeza tan fuerte, que sus ojos fueron expulsados de su órbita. Supuestamente, se metió a una casa y ahí le pegaron con un palo por su intromisión.
Vicky no pertenece a ninguna asociación animalista. Es encargada de un súper, pero su buen corazón y el de su hija Itsayana, que se dedica a vender ropa por internet, hicieron que la perrita fuera rescatada y operada. Para pagar la operación, Itsayana rifó 6 vestidos con boletos a 25 pesos, que fueron comprados por gente solidaria, algunos animalistas y otros que simplemente quisieron apoyar a la perrita, que hasta ese entonces no tenía nombre.
Itsayana recaudó 3 mil pesos con la rifa de sus vestidos y dieron el anticipo a la médica veterinaria, quien la operó el pasado sábado, removiéndole los globos oculares. La perrita quedó ciega, producto de un deshumano acto. Fue bautizada como “Frida” por la doctora y sus asistentes.
Frida es una cachorrita que podrá adaptarse a su nueva condición de vida, sin embargo, no hay aún una familia humana y cariñosa que pueda adoptarle, por lo que podría terminar en un albergue de perritos en condiciones especiales en Guadalajara y no en el seno de una familia, como se lo merece.
Vicky, su hija, y las personas que compraron boletos para la operación son héroes y heroínas, son ciudadanos ejemplares que se merecen el mejor de los reconocimientos.
