+ AMLO CANCELA PROYECTO DE FRACCIONADORES EN SIERRA DE SAN MIGUELITO
Un mal sirviente, un fracaso como empleado, le resultó a Carlos López Medina el alcalde Xavier Nava Palacios.
Nava arrastró el legado moral de su abuelo Salvador Nava Martínez por el fango al ponerse no al servicio de la sociedad que lo eligió como presidente capitalino, sino a las órdenes del “Chato” López y de otros empresarios que codician la Sierra de San Miguelito.
López, el mayor contaminador y especulador del suelo urbano en la historia potosina, está acostumbrado a manejar alcaldes y cabildos completos como si fueran una extensión de su corporativo inmobiliario.
Nava, con todo y el apellido ilustre del legendario luchador social, no fue la excepción, y desde su llegada al gobierno municipal se dedicó a dos cosas principalmente: a hacer negocios para él y los suyos, y a trabajar para López Medina y demás empresarios fraccionadores.
Esos capitalistas tenían en mente que el corrompido nieto del navismo, respaldado por su prestigio de alcurnia política y espoleado por sus ambiciones de mercenario, lograra en el cabildo la autorización del Plan Centro de Población para el municipio capitalino.
Ese era su principal cometido, el compromiso que tenía para corresponder a los apoyos que se le dieron en su campaña a la presidencia municipal, y la condición para recibir más contribuciones y cuantiosos recursos en su búsqueda de la gubernatura del estado.
Pero Nava no pudo.
Todavía en octubre del 2020 hacía esfuerzos infructuosos para, en complicidad con sus regidores afines, conseguir la autorización de dicho Plan, imprescindible para que se pudieran dar autorizaciones de cambio de uso de suelo, y la consecuente destrucción de la Sierra de San Miguelito para edificar complejos residenciales de lujo.
Al irse a la campaña interna del PAN, buscando la candidatura a gobernador por ese partido, dejó el encargo al presidente municipal que con triquiñuelas impuso como sustituto: Alfredo Lujambio. Pero éste, para los fines de López Medina y Cía., resultó igual de inútil que el primer nieto fifí del navismo.
Por interés propio y sobre todo presionado por el alcalde con licencia, Lujambio Cataño buscó la autorización del Programa Municipal de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano y el ya referido Programa de Desarrollo Urbano de Centro de Población.
Era tal el interés, la urgencia, el acelere, la presión de los empresarios codiciosos, que Nava y Lujambio hicieron todo lo posible por dar un madruguete y lograr de cualquier manera esas autorizaciones del cabildo municipal.
Poco les importaba que con tales apresuramientos las cosas se hubieran revertido a la vuelta de los meses, como bien les advirtió en un artículo de prensa hasta uno de sus abogados afines, Jorge Chessal Palau (“La prisa es mala consejera”, Pulso, 28/XII/20).
En palabras llanas, Chessal les dijo que aprobar un plan de centro de población sin la concurrencia legal y el visto bueno del estado y de la federación podría ser contraproducente, echando por la borda los trabajos de planeación que ya se llevaban hasta ese momento.
Pero es sabido que los sirvientes o empleados no toman las decisiones importantes. Lujambio y Nava (ya actuando bajo la sombra como alcalde con licencia) siguieron empeñados en lograr dicha autorización.
Eso provocó entonces un histórico y formal llamado de atención directo del gabinete presidencial, con un Andrés Manuel López Obrador que desde mucho tiempo atrás se había pronunciado por la conservación de la Sierra.
Fue así como el 8 de enero de este 2021 la secretaria del Medio Ambiente, Maria Luisa Albores González, envío a las autoridades capitalinas un muy serio exhorto para que se abstuvieran de aprobar planes municipales de desarrollo sin antes consultar y concurrir con el estado y la federación. Es decir, lo mismo que les había advertido Chessal Palau.
Y Lujambio tampoco pudo.
Finalmente, el pasado viernes 29 de enero, se publicó en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el documento de la SEMARNAT donde anuncia que pone a disposición del público en general el estudio previo de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) para “justificar la expedición del Decreto por el que se pretende declarar como área natural protegida la región conocida como Sierra de San Miguelito”.
Ahí, más malas noticias para los desarrolladores, y para el futuro político de Nava: se anuncia que tal área abarcaría 109 mil 638 hectáreas. Es decir, no les dejan margen de depredación a los ambiciosos empresarios.
Así, Nava Palacios al final tuvo un triple fracaso: le quedó mal a su patrón “El Chato López”, pierde la candidatura del PAN a manos de Octavio Pedroza, y acaba de ensuciar el ilustre apellido tan querido para los potosinos.
La Sierra de San Miguelito fue su tumba política.
