El pasado 27 de marzo, el niño Hugo Iván Sánchez murió en el interior de una bodega de forrajes en Villa de Zaragoza, propiedad del regidor del ayuntamiento de dicho municipio. Inés Sánchez Pérez. A pesar de las extrañas circunstancias de su muerte, la Fiscalía General del Estado se ha mostrado indiferente al dolor y el clamor de justicia de los padres del menor.
Hugo Iván tenía 13 años de edad y trabajaba en su tiempo libre en la forrajera del regidor, quien además es ganadero y oligarca de esa región. Estudiaba la telesecundaria de su comunidad, “La Alberca”. A decir de sus padres, era un niño obediente que le gustaba trabajar para comprarse sus propias cosas. Sin embargo, el viernes 27 de marzo, a las 5 de la tarde, el regidor mandó avisar a sus padres que el menor “se había suicidado” al interior de su negocio.
“Cuando llegué a la bodega vi a mi hijo hincado. Tenía una chamarra que no era suya envuelta en el cuello y una soga que colgaba de una viga de la bodega, del otro lado la cuerda ataba atado un costal muy pesado no pudo cargar para hacer contrapeso y quitarse la vida, mi hijo no estaba suspendido como los ahorcados, además tenía huellas de golpes en su cara y mentón”, explica Héctor Hugo Sánchez, padre del menor.
Por omisión o a propósito, el regidor Inés Sánchez Pérez contaminó la escena del crimen. A él también le avisaron del suceso, llegó su negocio, también la policía municipal, acordonaron el área, pero permitió la entrada a los padres del menor, quienes lo descolgaron para tratar de reanimarlo con alcohol y sacudidas.
Tres horas después llegó el ministerio público a dar fe del cuerpo, pero ya no estaba en su posición original, sino tendido afuera de bodega, en el piso. Acto seguido, empleados de una agencia funeraria Reyna levantaron el cuerpo y lo trasladaron al Servicio Médico Legal, donde por razones desconocidas les negaron a los padres cualquier información sobre los resultados.
Al terminar la necropsia, llegaron empleados de la funeraria “Reyna” y se llevaron a preparar el cuerpo para que fuera velado. Les dijeron a los padres que sus servicios correrían a cuenta del ayuntamiento de Villa de Zaragoza, pero ellos no pidieron ningún apoyo a dicha autoridad. Y cuando, a los dos días pidieron la ropa para ofrecerla para su análisis pericial en cuanto pusieran su denuncia para que investigaran los hechos, la funeraria les dijo que ya la había tirado.
Otra penuria que pasó la familia de Hugo el lunes 30 de marzo es que, por la contingencia de Coronavirus, la guardia de la Fiscalía General de Justicia del Estado se negaba a tramitar la denuncia, primero les dijeron que la presentaran por internet, luego que acudieran a la agencia adscrita a Villa de Zaragoza, mostrándose insensibles con la pena de haber perdido a un hijo y no saber exactamente qué pasó.
Sus padres sostienen que el suicidio es inaceptable. Dicen que el niño no tenía motivos. Y si lo hubiera hecho:
¿Por qué el empeño del regidor de ocultar pruebas al pagar -a cuenta del ayuntamiento el servicio de inhumación sin que se le pidiera?
¿Por qué en el SEMELE se negaron a brindarles información sobre la causa de muerte y se limitaron a seguir el dicho de que se había suicidado cuando pusieron en el acta de defunción “Asfixia por Suspensión”?
¿Por qué el niño tenía raspones en el mentón y en el rostro del lado izquierdo?

ASFIXIA POR SUSPENSIÓN O SOFOCACIÓN-
Inés Sánchez Pérez es un ganadero y comerciante de Villa de Zaragoza. También es segundo regidor en el ayuntamiento de Zaragoza, gobernado por Paloma Bravo García. De todos allí es conocido la forrajera de su propiedad, que provee de alimentos y otros insumos a los productores del municipio.
Hugo trabajaba ahí desde meses atrás. Ayudaba en las tareas generales y según su familia, ganaba 500 pesos por semana. Suficientes para comprarse ropa y dulces. También su padre, Héctor Hugo trabaja con en la empresa del regidor, realizando otras tareas. “La maestra de la telesecundaria puede dar testimonio de que mi hijo era un niño tranquilo”, asegura el papá.
La última vez que se le vio con vida fue a las 11:40 de la mañana de ese viernes, cuando la mamá fue a dejarle el lonche a la bodega. “No lo vi triste, incluso me pidió que le calentara el agua cuando saliera, a las 5:30, porque se iba a bañar al llegar”, afirma su mamá. Pero ya no llegó.
Hugo fue velado en la casa de la familia, en su comunidad. Lo vistieron del Señor San José y fue enterrado en el panteón local.
Con la apatía de la Fiscalía General de Justicia, que, a decir de la familia, ni siquiera se ha puesto en contacto con ella para recabar información que permita esclarecer los hechos, y el presunto ocultamiento del regidor Sánchez Pérez de un probable delito de homicidio, los padres de Hugo tratan de investigar por su cuenta qué fue lo que le ocurrió a Hugo, no descartan un posible abuso sexual como el motivo de su muerte.
“Mi hijo no tenía los signos cadavéricos de una ahorcadura, no tenía ni expulsión de su lengua ni marcas profundas de la soga en su cuello, en cambio sí traía tallones en su cara, no estamos conformes con la actuación de la Fiscalía, ni con la policía Investigadora, ni con los resultados de Servicios Periciales, que afirmaron que mi hijo murió de asfixia por suspensión”, denunció el papá del niño.
Por lo anterior, los familiares del niño exigen al gobernador del Estado, Juan Manuel Carreras López ordenar a la Fiscalía una investigación exhaustiva de este caso, y que se exhuman los restos del menor para que se investigue si hubo abuso sexual, ya que, a la fecha, dicha dependencia se ha mostrado lerda e indolente con su obligación de esclarecer los hechos.
Por su parte, familiares del regidor Inés Sánchez aseguran que el niño nunca trabajó en la bodega de forrajes y que sólo realizaba mandados ocasionales, afirman que el menor no tenía golpes cuando lo encontraron suspendido en la bodega, también recalcan que el niño era retraído, que le hacían bullying en su telesecundaria y a veces por su familia porque experimentaba una identidad sexual distinta a su género.
Sin embargo, esta información repunta las sospechas de los familiares del pequeño, quien no tenía motivos para quitarse la vida, ni las fuerzas para cargar un costal de pollinaza y usarlo de contrapeso para ahorcarse, por lo que la policía Investigadora debe mantenerse imparcial y descubrir qué ocurrió a Hugo, quien minutos antes de su muerte estuvo llenando costales con pollinaza junto a un compañero de trabajo.
