*FUERON DETENIDOS EN LA COLONIA LAS PILITAS
Dos mujeres y dos hombres, jóvenes, de entre 20 a 25 años hoy están acusados de haber asesinado el pasado 2 de noviembre a un masculino, una mujer, y a un niño de 8 años.
Esos hechos habrían ocurrido en un domicilio de la colonia Pilitas, al sur de la ciudad Capital de San Luis Potosí.
Ese día de los hechos, en el sitio se celebraba un convivio en honor a la deidad profana conocida popularmente como Santa Muerte, pero en el transcurso de las horas la convivencia pasó a la tragedia y la consumación de hechos aberrantes, como fue el asesinato por asfixia contra un niño de ocho años, a quien le emplayaron la cabeza.
Ahí murió también mediante asfixia y balazo en la cabeza la madre de ese Infante, y un jubilado, de 59 años quien acompañaba a los dos primeros.
Los detenidos lo fueron mediante orden de aprehensión y un cateo en la vivienda el pasado 18 de noviembre, según informaron las autoridades.
Así, fueron capturados Aurora, María del Rosario, Victor Eduardo, y Luis Daniel. Los hombres, nos informan, son hermanos. Mientras que una de las mujeres era ex cuñada de la que falleció
EL HALLAZGO DE LA “FAMILIA ENCAJUELADA”
La mañana del miércoles 2 de noviembre se reportó el hallazgo de un automóvil Chevy Monza, color arena, al fondo de un socavón para relleno sanitario ubicado al sur de la ciudad, en la continuación de la avenida Salk, y a medio kilómetro del Anillo Periférico.
Los equipos de rescate y de auxilio policial pronto se percataron de que en la cajuela del auto se encontraban tres cuerpos.
Al tratarse de un hombre, una mujer, y un niño, supusieron algunos que era una familia sacrificada.
No fue así, de los tres solo la mujer y el niño eran familia: madre e hijo. El hombre adulto era conocido de ambos. Su nombre: Indalecio.
Indalecio era conocido también de quienes lo asesinarían a él, la mujer y al niño el citado dos de noviembre.
El día 1 de noviembre acudieron los tres a un domicilio de la citada colonia, invitados a una reunión con motivo de la Santa Muerte.
Ya saldrían muertos de ahí en las primeras horas de la madrugada del Día de Difuntos.
De alguna manera las cosas se fueron descomponiendo hasta que tal evento terminó en el triple homicidio.
Las autoridades investigadoras infieren que uno de los motivos o móviles de tales crímenes fue el de robar al adulto pensionado.
De alguna forma, evidentemente se presume que bajo tortura, los ahora señalados lograron hacerse con una tarjeta y la clave de donde sacaron cierta cantidad de dinero, al parecer no más de unos 15 mil pesos.
Los cargos que pesan ahora a las y los imputados son los de homicidio calificado, y homicidio calificado agravado, esto último a causa del asesinato del citado infante.
Es previsible la vinculación a proceso de los mencionados, pues al parecer la autoridad ministerial cuenta con diversas pruebas basadas en análisis periciales y pretendidos pruebas “científicas”.
En el transcurso del proceso que se les siga quizá se tengan más datos al respecto, pues resulta inverosímil que por un robo de monto menor, se hayan perpetrado estos tres homicidios.
Sobre todo el de un inocente: el niño que fue asfixiado cuando se le enredó con plástico el rostro, hasta que dejó de respirar.
