+ EN VIDA, LA INSENSIBILIDAD; YA MUERTA, EL DUELO
Alegre, bonita, buena gente…de “buen corazón”, así describen a “Trini” quienes la conocieron. Ella padecía una adicción, estaba en situación de calle, y su cuerpo fue encontrado el 22 de diciembre en un lote baldío del fraccionamiento San Cristóbal.
Hay muchos testimonios de que intentó liberarse de las drogas. Compañeros que tuvo en una casa de rehabilitación lo confirman. Ahí se ganó el cariño y el reconocimiento de otros adictos como ella, quienes ahora la recuerdan, y dicen “era muy buena gente”.
Pero intentarlo no fue suficiente. O quizá le faltó más comprensión y ayuda. Hoy en redes sociales se critica la indiferencia y falta de ayuda hacia ella, y se conduelen de su muerte.
–FUE ESTRANGULADA–
La noche anterior al hallazgo del cadáver había sido una de las más heladas de este mes, y quienes lo encontraron supusieron que María Trinidad habría muerto de frío en ese solar de la Privada de la Estrella 1008-13, en el Fraccionamiento San Cristóbal.
“Sus familiares vivían en esa misma privada en la que ella vivía, pero con la diferencia q la chava vivía afuera debajo de un mezquite”, se escribió en redes sociales.
Además de la probable hipotermia, otros vecinos aventuraron un posible deceso por drogadicción, pues era conocida por el rumbo, y comentaron que desde la adolescencia tenía problemas con las drogas.
Ambas suposiciones eran falsas. Lo dejó en claro este lunes 23 de diciembre la Fiscalía General del Estado (FGE), instancia que confirmó por la tarde que María Trinidad Villanueva Aguilar (“Trini” como era conocida por todos) murió por estrangulamiento.
–DROGAS Y FEMINICIDIO–
Antes de ese comunicado oficial, en algunos medios ya había trascendido que la autopsia a la joven de 27 años reveló que fue abusada sexualmente, luego asfixiada.
Así fue como quedó corroborado un feminicidio más en la capital potosina, y aunando a ese drama, otro paralelo que invade ya miles de familias en la zona conurbada: el de las adicciones, sobre todo a la droga conocida como “cristal”.
Su caso no tardó en conmover a los participantes de redes sociales, debido a los testimonios que ahí mismo se fueron publicando, en el sentido de que la víctima era “una buena persona” que no pudo recibir la ayuda que llegó a necesitar.
Por otro lado, circularon versiones de incidentes menores que protagonizó, quizá provocados por la esquizofrenia que al parecer se le había detectado a causa del prolongado y excesivo consumo de drogas e inhalantes.
–LA INDIFERENCIA SOCIAL-
También cundieron las críticas a una sociedad muchas veces indiferente y discriminatoria: “Que tristeza ver a tooodas las personas que comentan que ya está en un mejor lugar … que saben su nombre, que la vieron, la conocieron, sabían por lo que sufría, que sabían por lo que pasaba y no hicieron nada”, escribió alguien en Facebook.
Y enseguida remató: “…en qué mundo tan hipócrita vivimos actualmente … ella ya no ve sus publicaciones … ¿Sí se darán cuenta?”.
Ya cuando se había revelado la causa de la muerte, otro opinante señaló con ironía: “Años viviendo en la calle de esta pobre mujer, y ahora que muere es un #feminicidio. Ella ya estaba más olvidada que nadie. Y ahora se volvió noticia”.
Parece entonces que antes de las drogas y el feminicidio, la indiferencia familiar y social también colaboró en el destino trágico de la chica. Al anterior comentario, alguien más añadió: “No hacemos nada por esas personas que más necesitan y que lo único que hacemos es ignorarlas”.
–INTENTÓ REHABILITARSE–
Como respuestas a esas opiniones, fueron apareciendo más datos sobre Trini, reflejando con claridad que vivió más de la mitad de su vida presa de las drogas. Para luego terminar siendo víctima de feminicidio, como decenas de otras mujeres que han perdido la vida de similares maneras este 2019.
Si ser mujer ya es un riesgo en esta sociedad con tantos individuos misóginos y machistas, las condiciones en que vivía Trini la volvían una persona más vulnerable, pues su adicción y su situación de calle le daban menos armas y recursos para defenderse.
Tampoco encontró en su momento más ayuda de sus redes familiares y sociales, como señaló otra usuaria de Face, quien apuntó: “Todos la conocían, y descansa en paz, pero nadie hizo nada por llevarla con su familia y su familia tan ingrata, no tardan en publicar que falta nos haces, pero hay un dios”.
Alguien más la reconoció como compañera de un anexo de rehabilitación ubicado en la Avenida Industrias: “Descansa en paz Trinidad eras una chava muy buena gente dios te tenga en su santa gloria”.
Según otras personas que la trataron, en verdad no solo intentó curarse, sino que le gustaba esa vida de recuperación.
“Nosotros la visitábamos en ese centro de rehabilitación, un anexo; le llevábamos comida y ropa. Hace poco le di algunas cosas, y en verdad creo que sí le gustaba estar en el anexo; era muy bonita”, escribió otra joven.
–“CON UN GRAN CORAZÓN”–
A pesar de sus circunstancias, dejaba buena impresión en quienes la conocían, pero eso indignó la forma en que murió. Otra mujer escribió al respecto: “Pobre chica, la violaron y la asfixiaron, que triste, patanes, se pasaron con ella; ella era drogadicta, pero no le hacía daño a nadie”.
Tenía, según sus compañeros en el citado anexo, problemas con sus padres: “La dejaban desamparada y a su suerte, ella en vida me platicó como eran con ella de sangrones”.
“Maggi”, otra de sus conocidas, comentó al respecto: “Era una chica con un gran corazón la conocí en su enfermedad con las adicciones y cuando duró un año sin ellas”.
Sin embargo, añade: “…pero la familia nunca la procuro, nunca la fue a visitar al anexo, y nunca le llevo nada; también es cierto que hizo sufrir a su familia, pero también la familia la dejo a la deriva”.
Y pone un ejemplo: “Me consta, porque nosotros fuimos al DIF, y el DIF se la llevo a su casa y la mamá no la quiso recibir y la dejaron en la calle nuevamente y lamentablemente por qué era mayor de edad no se pudo hacer nada; qué triste que haya terminado así…”.
Parece que, como en muchos otros casos, quizá hubo un momento en que la familia se dio por vencida. Una persona que estuvo en relación con su tratamiento en el anexo señaló al respecto: “Hicieron citatorios y la familia nunca se presentó, hasta que la llevaron a su casa nunca salieron”.
Y añade: “Los del DIF la dejaron ahí afuera, aparte alegaban que ya era mayor de edad, y su esquizofrenia no era de nacimiento, sino por el consumo (de drogas), así que no se catalogaba discapacidad como tal”.
–A LOS 12 AÑOS…–
No obstante, otro vecino de la zona refirió que, a partir de los 12 años, Trini comenzó a deslizarse por el peligroso sendero de las drogas, sin que pudiera ser rescatada.
Dicho testigo compartió, textual: “Sí se anexó en varias ocasiones. Salía bien, pero a la semana ya andaba de nuevo en las drogas”.
Considera que fue “caso perdido”, ya que “nunca entró en razón”.
Y agregó: “Los papás la quisieron rehabilitar, y no se dejó; triste, pero nosotros vivimos su situación, pues llegó desde pequeña al fraccionamiento; era una niña entendida, pero pasó a los 12 años y entró en los malos pasos, y pues así terminó su historia”.
–¿QUÉ VIVIÓ TRINI? –
Una duda quizá nunca sea aclarada: ¿Qué vivió Trini a los 12 años o antes, para buscar “refugio” en las drogas?
“Yo la conocí cuando era una niña, y era una niña muy tranquila”, socializó Judith R., desde su perfil de Face.
A pesar de tan temprana edad, parece que nadie pudo ayudarla. ¿No lo intentaron lo suficiente? En todo caso, no murió a causa de la droga, sino en manos de un violador y asesino.
En Fraccionamiento San Cristóbal, en Prados, en Ciudad 2000, Trini era un personaje conocido. Entre muchos otros comentarios, se leyó en las redes: “Pasaba por mi casa, llevaba un perrito, y pedía de comer. La última vez que la vi fue el 12 de diciembre, y eso porque fue a misa y ahí le dieron tamales…”.
¿Cuántos más casos como el de Trini o parecidos andan en la ciudad, deambulando entre la indiferencia de la gente?
…Hasta que mueren en condiciones trágicas y sean noticia uno o dos días, luego el olvido…
