Para las elecciones del 2021, el INE determinó obligatoria la paridad de género en candidaturas: en al menos siete de 15 estados deberán los partidos postular mujeres como candidatas a la gubernatura y a los demás puestos de elección popular.
Ante esa oportunidad histórica, surge la pregunta: ¿y dónde están las candidatas potosinas?
Veamos la lista de precandidatos que se maneja en los medios: Marco Gama, Octavio Pedroza, Joel Ramírez, Juan Ramiro Robledo, Ricardo Gallardo, Xavier Nava, Ricardo del Sol, Primo Dothé, Leonel Serrato…
Y entre toda esa larga lista que continúa, solo aparecen tres mujeres aspirantes: Francisca Reséndiz Lara, Sonia Mendoza Díaz, y Mónica Rangel.
Ellas son las únicas que, hasta el momento, son mencionadas de una u otra manera.
Que las tres engloben en su trayectoria también los peores vicios que tienen los hombres en la política, esa es otra cuestión: opacidad, contubernio con el poder, cacicazgo sindical, corrupción.
La pregunta aquí es, más bien: ¿y dónde están todas esas mujeres valiosas, que pueden representar no solo a la mujer potosina sino a toda la sociedad?
Y nos referimos no a las mujeres que ya andan en la política y han sido corrompidas y desprestigiadas al primer hervor, como las diputadas locales de MORENA que llegaron al cargo gracias al arrastre electoral de López Obrador: Marite Hernández, Paola Arreola, Angélica Mendoza, Alejandra Valdez, y Consuelo Carmona.
Hablamos, más bien, de tantas y tantas mujeres talentosas que hacen hoy un destacado papel en diversos sectores de la sociedad, como el el de servicios, el profesionista, el educativo, el empresarial, del activismo social, y hasta preparadas e inteligentes amas de casa que merecen una oportunidad de servir.
Es obvio que este es un gran pendiente de los partidos políticos, cuyos líderes suelen actuar como pequeñas mafias para asegurarse los mejores espacios en la contienda electoral.
Ahora, con las nuevas disposiciones del INE, esas mismas camarillas se ven obligadas a buscar mujeres para presentarlas de candidatas y cumplir el requisito.
Sin embargo, no se sabe de ninguno de estos “institutos políticos” que estén hoy haciendo un trabajo serio al respecto. Con lo cual, lo que se puede esperar es que vayan a recurrir a proponer perfiles de mujeres incondicionales (“juanitas”) o a las mismas que ya andan muy desprestigiadas como las mencionadas.
No basta que desde lo legal se les brinde la oportunidad de una mayor representación política a las mujeres (ellas son el 52% de la población), es necesario que ellas mismas empujen el cambio también, y que se evidencie a los partidos que quieran engañar al cubrir esta cuota de género de forma tramposa.
Un partido que avance en una consulta amplia en la sociedad potosina para descubrir y proponer a los mejores talentos femeninos llevaría la delantera para triunfos en diversos cargos de elección popular.
Para eso, se deben innovar las formas de hacer politica, y que los partidos dejen de ser negocios de unos cuantos, y cumplan la función social para la que fueron creados; entre ellos, el de abrir las puertas a las mujeres más destacadas de San Luis Potosí.
