miércoles, 8 de diciembre de 2021

San Luis Potosí, México

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Carreras, el responsable del desorden…

RENUNCIA DE JEFE DE POLICÍA REFLEJA LA INSEGURIDAD EN UN GOBIERNO SIN CABEZA

+ JAIME PINEDA, TOLERADO A PESAR DE GRAVES ACUSACIONES EN SU CONTRA

Torpe, con mala dicción, y equivocaciones continúas, mientras a su lado el secretario de gobierno Alejandro Leal Tovías hacía gestos y pucheros de desesperación e impotencia, así fue la conferencia donde el secretario de Seguridad Pública, Jaime Pineda Arteaga, dio a conocer la renuncia de su director Raúl Alanís Beltrán.

Esa patente idiotez e incapacidad para leer un simple documento que podría haber desglosado mejor un niño de primaria, fue el reflejo, la imagen perfecta de lo que pasa en San Luis Potosí en torno a la inseguridad: estamos ante un gobierno sin cabeza.

Se critica el desorden, los pleitos, las acusaciones mutuas entre jefes policiacos, y se atribuye a esas rémoras la falta de resultados para detener la violencia que a todos niveles afecta a miles de potosinos, pero no se advierte que si ocurren todas esas pifias de ineptitud es por responsabilidad del jefe Juan Manuel Carreras López.

La comentada renuncia de Alanís Beltrán tiene la virtud de dejar expuesto el fiasco que son los jefes policiacos a cargo de la seguridad ciudadana; pero también dejan encuerado al principal responsable de lo que está ocurriendo: el gobernador del estado.

A él debe atribuírsele toda la responsabilidad del desorden y las peligrosas irregularidades que vienen ocurriendo en un ineficiente y corrupto aparato policiaco.

Alanís Beltrán, el renunciante director de Seguridad Pública Estatal, solo tuvo el valor de poner su firma sobre lo que muchos potosinos ven todos los días en los hechos o, peor, en carne propia: no es que haya una estrategia de seguridad fallida, es más bien que no existe tal estrategia.

A pesar de ver la ineficacia de esa Secretaría de Seguridad, Juan Manuel Carreras, con la poltronería que lo caracteriza, se niega a hacer cambios en la dependencia, incluso cuando el titular Jaime Pineda fue sujeto de un intento de juicio político.

Pero Juan Manuel Carreras desoyó no solo ese proceso de juicio en el Congreso, sino también las múltiples voces que le demandan un cambio de timón en dicha Secretaria; aunque lo más grave es, por supuesto, que también cierre los oídos y los ojos ante las afrentas y agravios que la delincuencia perpetra todos los días.

Tal renuncia del ahora ex director de Seguridad Pública del Estado deja aún más desprestigiada y con menos confianza a dicha Secretaría de Seguridad Pública.

La carta de renuncia de Alanís deja en claro una falta de estrategia para combatir el crimen, señala irregularidades peligrosas atribuibles al secretario, y de manera directa afirma que las acciones del comisario Jaime Pineda “dividen y destruyen” a la Policía Estatal.

Además, apunta peligrosos actos de corrupción atribuibles al mismo Pineda Arteaga.

“Ha dado órdenes directas a personal de la DGSPE sin tomar en cuenta la investidura que represento (…) órdenes que no creo correctas y que también creo las ha dado de esa forma porque sabe que no me presto a esa clase de irregularidades”, se lee en la citada carta de renuncia.

Para rematar, el ex director de la Policía le dice al gobernador que su secretario de seguridad le está viendo la cara de pendejo: “…y no dejo de omitir que incluso le oculta información importante”.

¿Cómo respondió a toda esta exhibida la “cabeza” del Poder Ejecutivo en el estado? Al respecto, no hubo sorpresas, lo hizo como sabe hacerlo, de manera indolente, dejada, pusilánime.

Vea si no: Carreras López puso al mismo cuestionado secretario Pineda (quien más bien debería ser descansado mientras se le investiga) a balbucear un ridículo reconocimiento al subordinado que hizo las graves denuncias. De pena ajena.

“El brazo a trabajar, la cabeza a gobernar”, instruye un dicho conocido, pero el problema con la inseguridad en San Luis Potosí es que parece no existir tal cabeza, o quizá sí la hay, solo que está llena de paja.

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