Un partido de fútbol llanero celebrado en los llamados campos del Potogas terminó en golpes y agresiones verbales entre sus jugadores, con lo que una vez más se comprueba la falta de garantías por parte de los organizadores en esta clase de torneos.
Aunado a la ausencia de vigilancia se permite la venta de bebidas embriagantes, mención aparte que las familias, porras y acompañantes de los participantes llevan sus buenas dotaciones para mitigar la sed o bien festejar la victoria o la derrota.
Ayer los ánimos se calentaron debido a las constantes faltas. De las palabras pasaron a los golpes armándose tremenda batalla campal sin importar qué había mujeres y menores.
Ojalá que alguna autoridad competente regulara este tipo de juegos y que de inicio se garantice la seguridad de los asistentes ante algún imprevisto, accidente o como en este caso donde resultaron varias personas golpeadas.
De hecho las autoridades de salud y los ayuntamientos también deberían de alzar la voz y hacer algo para que se impidan estos partidos ante la contingencia sanitaria que se vive, pues en algunos casos se llegan a concentrar demasiadas personas no se diga durante los fines de semana.
