(CONTRARÉPLICA)
El caricaturista “Pingo” carece de una mínima honestidad para reconocer con claridad que, mientras dibuja haciendo sátira contra el presidente u otros políticos, con la otra mano cobra como funcionario en el gobierno de Juan Manuel Carreras.
Cuando se le pregunta, evade el tema. Aunque parece reconocer de manera tácita que cobra como burócrata (o aviador). Cuando La Roja le cuestionó sobre el tema, se salió por la tangente, y respondió: “Si hay delito que perseguir, informen a la sociedad”.
Fue una respuesta en falso, hipócrita, pues entonces, ¿sus caricaturas las hace cuando se quita el chaleco de funcionario? Todos sabemos (y él también, aunque le haga al tonto) que ser periodista y funcionario no es ilegal, pero sí moralmente cuestionable.
Es inmoral y deshonesto que oculte o no informe a la sociedad de esa dualidad: con una mano atacando a ciertos gobiernos y políticos, y con la otra cobrando del gobierno estatal.
Funcionario de una administración gubernamental priista, se siente con la suficiente calidad moral (cinismo, en realidad) para poner la etiqueta de “gallardistas” a los medios o portales que se le antojen.
Y, por cierto, Pulso, el periódico para el que labora, publica decenas de gacetillas al mes de información municipal y no informa a la comunidad que las mismas son pagadas. Entonces, en la lógica de Pingo, ¿podríamos decir que ese periódico es un medio “navista”?
Como se ve, Alfredo Nárvaez, “Pingo”, tiene “razonamientos” de caricatura.
En vez de contestar si es o no vividor o aviador (junto con su esposa e hija) en el gobierno del estado, la emprende contra La Roja.
Dice: “La Roja se creó en 2015, justo en la campaña y arribo del Sr. Ricardo Gallardo Juárez al ayuntamiento capitalino”.
¿Y eso qué?
Pulso, el diario para el que trabaja (aparte de ser empleado de Juan Manuel Carreras López, a quien ya no toca ni con el trazo de una caricatura), se fundó en 1988, apenas justo después de que arribara uno de los gobernadores más frívolos y corruptos en la historia de SLP: Leopoldino Ortiz Santos.
Gobernador, por cierto, que siempre recibía porras (y ataques cuando no había arreglos) del citado periódico, y este rotativo, en cambio, grandes cantidades de dinero provenientes del erario.
Sin embargo, y a pesar de lo anterior, sería ridículo insinuar que Pulso fue posible gracias al “Pollo” Loco Leopoldino. Que Pulso haya sido (y sea) casi siempre aliado del PRI y de sus corruptelas, esa es otra historia.
Por otro lado, muy digno, Nárvaez exige a La Roja su derecho de réplica. Pero, cuando este portal le pide lo mismo, responde como el empleado servil que siempre ha sido: “…eso se lo tienes que pedir al propietario del medio, yo soy colaborador”. Entonces es cuando ya no se siente dueño de su propio espacio en el citado medio.
Y exhibe (también) “pruebas” de caricatura para tratar de demostrar (según él) que La Roja tiene subordinación con algún personaje político. Para ello, el ofendido Pingo da una serie de links donde se han publicado notas de Ricardo Gallardo Cardona y de Xavier Nava.
Con ello, Alfredo Nárvaez escupe al cielo, y el escupitajo le cae en el rostro, porque si esa es su forma de análisis, ¿qué podríamos decir de la interminable serie de notas y coberturas de Pulso a favor de Xavier Nava, y otros políticos que se ven favorecidos por ese periódico.
Pero, sobre todo, ¿qué podemos pensar entonces del propio Pingo y su enfermiza obsesión por atacar al presidente López Obrador un día sí y otro también?
¿Vamos a deducir que alguien le está pagando por golpear al presidente todos los días? Eso, según su misma caricaturesca forma de razonar. Aunque quizá solo se trata de un dibujante conservador, reaccionario, y corrompido por décadas con su trabajo en un medio que manipula y defiende ciertos intereses, mientras se disfraza de imparcial.
Dice también el impugnador de La Roja que no tiene nada de qué avergonzarse, y se adjudica autoridad para declarar quién es periodista y quién no, al extremo ridículo de negarle esa profesión a Edgardo Alveláis, con décadas en el ejercicio periodístico.
Porque, parece pensar Pingo, si no estás sometido a una empresa, y recibiendo sueldo de la misma (y chayote del gobierno), entonces no eres periodista.
Y todo porque Alvelais se atrevió a exhibirlo: “El tema es que hay señalamientos de que Alfredo cobra en varias dependencias y pienso que tiene la obligación de demostrar que no a sus lectores (…) Anda muy ardido porque se ensañaba con Marcelo y Toranzo, y ahora que Carreras le dio hueso no lo toca ni con el pétalo de una caricatura”.
“Absolutamente de nada tengo de qué avergonzarme o esconderme”, dice también Pingo. Pero esas ya son cosas de su conciencia. Otros piensan que quizá sí sea causa de vergüenza privar de la vida a un cristiano por manejar ebrio. O de traficar con su profesión de dibujante para corromperse consiguiendo aviadurías y enriqueciéndose.
Pero, no lo juzguen, como convenenciero caricaturista, tiene, claro, un pensamiento acartonado.
Esas sí que son pingaderas…

LaRoja.Com.Mx: (RÉPLICA)
En referencia a la segunda edición de su ‘opinión editorial’ publicada en su sitio de internet el pasado 3 de agosto, titulada “PINGO”: (sic) CARICATURISTA REACCIONARIO, VIVIDOR DEL ERARIO” y firmada por el pseudónimo “Vero Esparza”
Les respondo lo siguiente:
Los epígrafes y vituperios que ahí descargan en su editorial confirma que el cartón refleja un hecho: Ustedes promueven y defienden al personaje público que aparece en mis trazos. Les indignó verse evidenciados.
La Roja fue creada en febrero de 2015 justo en el inicio de campaña y posterior arribo del Sr. Ricardo Gallardo Juárez al ayuntamiento capitalino. Progenitor de su ahora publicitada y defendida figura pública. Basta con escudriñar en su sitio para descubrir los elogios que emergen del historial de sus archivos.
Ustedes se defienden infructuosamente para negar la subordinación y cuando su colaborador o dueño me pidió debatir sobre los inicios del periodismo -tema que nada tiene que ver con lo expuesto en el cartón- le presenté el siguiente ejercicio para iniciar la controversia solicitada: En su buscador escriban “Ricardo Gallardo Cardona” y luego “Xavier Nava”
Las resultados desplegados en la primera búsqueda, peculiarmente son notas MUY favorecedoras, que impulsan su labor, su trayecto y testimonian cada uno de los pasos que viene realizando el legislador y ahora aspirante.
Los apuntes que se despliegan en la segunda búsqueda reflejan exactamente todo lo contrario: consignas, denuncias, quejas, adjetivos calificativos.
Tengo muchos años de labor, estoy muy orgulloso de todo lo que he consumado y está a la vista. Absolutamente de nada, hasta lo hoy realizado en mi vida profesional, tengo de qué avergonzarme o esconderme. ABSOLUTAMENTE DE NADA.
El “veterano” periodista que mencionan y que me cuestiona tiene más de veinticinco años ajeno al periodismo. Antes de que él pida explicaciones públicas a supuestos ajenos podría empezar a desenmarañar públicamente su propio historial.
El ‘tuitero’ “Juan Manuel López” es un pseudónimo de alguien acostumbrado a refugiarse en el anonimato. Se cree justiciero, tanto que tiene el descaro de disfrazar su perfil en redes sociales con la máscara de Guy Fawkes, tergiversando el propósito de esta figura y que es la libertad de expresión. “Juan Manuel López” únicamente golpea en sus redes sociales sin mostrar su cara y no es extraño que las notas que más replica son, por supuesto, las de Ustedes.
Finalmente quienes verdaderamente erraron fueron Ustedes: antes de publicar el cartón que les enfureció, hice un comentario en el que no hubo mención de nombres de personas o de medios de comunicación pero Ustedes y el ‘tuitero’ López, de inmediato se pusieron el saco.
