San Luis Potosí, México

GALLARDO Y SERRATO, RELEVO GENERACIONAL

+ FIN DEL SISTEMA QUE GOBERNÓ POR NOVENTA AÑOS A LOS POTOSINOS

+LO QUE TEME EL “GUACHO” MARTÍNEZ BENAVENTE Y OTROS PERSONAJES CONSERVADORES

San Luis Potosí puede estar a las puertas de un cambio histórico.

Parece dar sus últimos estertores el sistema político que ha gobernado la entidad por 90 años.

Desde 1929, en que se fundó el Partido Nacional Revolucionario (PNR), antecedente directo del Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Ese cambio se vislumbra ya mediante un relevo generacional en los cuadros de políticos potosinos que ahora andan en los alrededores de 40 años y más.

Y cuyas figuras más sobresalientes son Ricardo Gallardo Cardona y Leonel Serrato Sánchez.

Ambos disputan con posibilidades los dos cargos públicos más importantes del Poder Ejecutivo: el Gobierno del Estado y la alcaldía de la Capital.

Personajes de la reacción conservadora como el notario número 1, Eduardo Martínez Benavente, apuestan a un pleito entre el también fedatario Leonel Serrato Sánchez y el diputado con licencia Ricardo Gallardo Cardona.

En otras palabras, lo que desean es que más pronto que tarde Leonel Serrato traicione al gallardismo como lo hizo Xavier Nava Palacios, quien logró ser diputado federal gracias a ese movimiento popular soledense y luego se puso atacarlos.

Los consecutivos y desvergonzados cambios de chaqueta que posteriormente ha tenido el nieto de don Salvador Nava Martínez solo demuestran su falta de congruencia.

Y un pragmatismo que en las últimas fechas lo llevó a despotricar contra AMLO y MORENA, para luego terminar siendo candidato irregular a reelección por ese partido.

Irregular porque la ley no le permite participar en reelección bajo la siglas de partidos diferentes a los que lo postularon en la primera ocasión, que fueron el PAN y Movimiento Ciudadano.

Martínez Benavente y un portal nacional especulan ahora en un diferendo inmediato entre Serrato y Gallardo, para que el segundo brinde su apoyo a Enrique Galindo Ceballos.

Con lo que hemos visto en los últimos meses dentro de la política potosina ya nada nos sorprende.

Pero parece poco probable y provechosa una situación así.

El “Guacho” Benavente olvida dónde y con quiénes estaba Enrique Galindo en el 2015, cuando el “Pollo” Gallardo fue detenido y mandado a prisión por cargos que luego no le comprobarían.

La hipótesis del analista es que Gallardo Cardona no podrá “controlar” a Leonel Serrato.

Y también afirma que ese distanciamiento pudo verse al no terminar de llenarse la Plaza de Fundadores en el arranque de campaña de Serrato Sánchez, siendo que, dice EMB, con la gente que los Gallardo tienen en Soledad pudieron hacerlo.

Curiosa forma de manejarse de este analista, pues unos días antes afirmó que las fotos de los mitines de RGC estaban manipuladas y eran pegotes de varias fotos para simular que estaba rodeado de mucha gente.

Entonces, señor notario: ¿tiene o no tiene respaldo popular Gallardo? Habría que notariar bien.
Martínez Benavente es uno de los más respetados navistas históricos, pero ahora ha terminado por unirse al viejo dinosaurio priista (su antiguo adversario) Juan Ramiro Robledo Ruiz.

No solo eso, sino que en los extremos de la incongruencia señala que lo mejor es que quede de gobernadora Mónica Rangel.

Mónica: Una priista impuesta en MORENA por el mismo sistema y por el gobernador Juan Manuel Carreras López.

El apoyo de Juan Ramiro se explica: nunca ha dejado de ser priista de corazón; pero no debería suceder así con el citado notario.

Si son inteligentes, controlan su temperamento, y ven la política potosina a largo plazo, Ricardo Gallardo Cardona y Leonel Serrato Sánchez tienen la oportunidad histórica este 6 de junio próximo de acabar de despedir a ese régimen priista que casi cumple un siglo de controlar la política estatal.

Salvo una pésima alternancia partidista de seis años con el PAN (2003-2009), la cual sin embargo ni cuenta, ya que ese sexenio Marcelo de los Santos gobernó en el fondo con los mismos métodos autoritarios, corruptos e ineficientes que los priistas, y sirviendo a las mismas elites.

Hoy, los dinos priistas de siempre entraron en agonía, no solo porque sus tiempos ya pasaron sino hasta por la misma cuchilla cronológica.

Esos personajes andan ya en los setenta años, y provienen de aquellos cuadros que se formaron en la llamada escuela rochista, en alusión al gobernador (1967-1973) Antonio Rocha Cordero.

Esa línea política se vio también interrumpida o en receso durante el sexenio (1979-1985) del “profesor y licenciado” Carlos Jonguitud Barrios.

Gallardo Cardona y Serrato Sánchez no pertenecen a esa escuela ni a ese sistema priista.
El primero se hizo en un movimiento propio que inició su padre en Soledad, Ricardo Gallardo Juárez, cuando participó por primera vez en las elecciones municipales, en 2006.

Leonel es de los más jóvenes cuadros del navismo, lo que nadie le discute, y ha colaborado con priista como Horacio Sánchez y Fernando Toranzo, pero sin dejar de lado su espíritu crítico.

Ambos son, más bien, rebeldes del sistema, y hechos a sí mismo en batallas que vienen del esfuerzo personal y dentro de dos corrientes políticas distintas: el navismo y el gallardismo

Se trata de los dos únicos movimientos sociales, populares, de masas, que han existido en la historia contemporánea del estado.

El arrastre que tuvo el navismo, y el prestigio que conserva (a pesar de corruptos descendientes de la familia, como Luis Nava y su hijo Xavier Nava) está fuera de duda.

Y el poder del gallardismo ya se demostró en 2015, cuando tal movimiento llegó a gobernar prácticamente a la mitad de la población de todo el estado.

Lo que nunca hubiera podido prever ni el politólogo más avispado (salvo que tuviera una bola de cristal) es que en un momento ambos movimientos llegaran a unir fuerzas en una lucha electoral.

Ambos unidos por un vértice que es AMLO y la Cuarta Transformación, y cuando MORENA en SLP pasó a ser un cascarón de las mafias priistas.

Serrato es hijo legítimo del navismo, y Gallardo ha sabido ampliar y consolidar el movimiento iniciado por su padre.

Los dos tienen posibilidades de triunfo.

Ellos son una esperanza contra los grupos depredadores y especuladores del suelo urbano.
Son también una oportunidad para encauzar a San Luis Potosí por derroteros diferentes en lo político, en lo económico, en lo social y cultural.

Podrían impulsar en SLP la Cuarta Transformación que AMLO lleva a cabo ahora con múltiples dificultades en toda la nación.

Una transformación que ponga en primer lugar un estado de bienestar para los potosinos, la conservación ecológica, los apoyos directos a la gente, la seguridad ciudadana, y un verdadero sistema anti-corrupción; no lo que tenemos ahora.

Con el triunfo de la coalición “Juntos Haremos Historia” conformada por PVEM-PT, y encabezada por Gallardo y Serrato, SLP estaría diciendo adiós a los citados dinos de aquel viejo rochismo priista.

Usted conoce a esos sujetos de nuestra historia local: Florencio Salazar Martínez, Juan Ramiro Robledo, Horacio Sánchez Unzueta, Fernando Silva Nieto, Alejandro Leal Tovías, Óscar Vera Fábregat, Teófilo Torres Corzo, Efraín Álvarez Méndez, Jorge Daniel Hernández Delgadillo, etcétera.

El atraso, la enorme deuda, el origen de la delincuencia actual, las múltiples historias de autoritarismo, corrupción, e ineptitud para gobernar, fueron protagonizadas por ellos.

Y también por muchos otros más del pasado, como Leopoldino Ortiz Santos, Alfonso Lastras Ramírez, Fausto Zapata Loredo, Guillermo Medina de los Santos, Guillermo Fonseca Álvarez, y tantos más.

Es hora de la ronda generacional, y lo mejor que se puede esperar es que ese relevo inevitable traiga consigo un cambio de sistema político.

Un cambio donde dejen de gobernar solo para su provecho las élites económicas y políticas que se han enriquecido a costa del bienestar de la gente.

Los personajes de ese viejo sistema priista están aliados a la derecha incompetente, y hasta criminal: acabamos de ver al genocida ex presidente Felipe Calderón alzándoles la mano a Octavio Pedroza y Enrique Galindo.
El próximo 6 de junio veremos si triunfa el pasado, el estatu quo, o los potosinos apuestan por el cambio que plantea las propuestas de Andres Manuel López Obrador.

Pero no votando por MORENA y su candidata espuria impuesta y emanada del PRI.

Sino por la coalición “Juntos Haremos Historia”, que lleva a Ricardo Gallardo Cardona como candidato a la gubernatura, y a Leonel Serrato Sánchez para la alcaldía de la capital.

Ellos dos son las cabezas más visibles del relevo generacional.

Y deberían ser el cambio.

Ya veremos…

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