El crédito quirografario, avalado en mayo por mayoría calificada, se disfrazó de solución para “no detener el crecimiento” de la ciudad. La realidad: el municipio recurrió al endeudamiento porque la venta de 18 predios que iba a financiar las obras está frenada por amparos, dejando a la administración sin el dinero que prometió tener sin necesidad de pedir prestado.
El costo de la maniobra ya se calcula en 11.5 millones de pesos solo en intereses —dinero que, advirtió el regidor del PVEM Gustavo Mercado Garay, podría haber tapado miles de baches en la capital en lugar de engordar un préstamo. Y ese es apenas el principio: el propio regidor ha denunciado que ni al Cabildo se le ha informado con claridad en qué se está gastando el crédito ni qué avance tienen las obras que supuestamente lo justificaron.
Lo que sí ha crecido sin frenos es el gasto en autopromoción: el Ayuntamiento ejerce cerca de 90 millones de pesos en comunicación social, casi la mitad de lo que pidió prestado “para no parar la ciudad”. Mientras se pagan intereses con recursos que, según Tesorería, saldrán del predial del próximo año, los potosinos siguen sin ver el asfalto, el puente ni el paso a desnivel que se usaron como pretexto para endeudar a la capital.
