miércoles, 16 de junio de 2021

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ASESINO DE FERNANDA NO DEBE VOLVER A PISAR LA CALLE, PIDEN ACTIVISTAS

+ “MI NOVIO ME ENTERRÓ EN EL PATIO DE SU PAPÁ, ME ENCONTRARON UNOS ALBAÑILES 7 MESES DESPUÉS, PORQUE IBAN A REMODELAR LA CASA”

+ “ROMPAN TODO, QUEMEN TODO, HASTA QUE POR MISERICORDIA ME REGRESEN A MI CASA”

+ ACUSAN QUE AUTORIDADES Y MEDIOS SILENCIARON EL FEMINICIDIO PARA NO ENARDECER MÁS A LAS MUJERES

Fernanda Guadalupe Morán Rodríguez fue asesinada el 8 de septiembre del 2020.

Sobre ella circula un conmovedor mensaje que feministas hacen circular masivamente en la red: “Su asesino no debe salir libre”, dicen.

Recreando en primera persona la voz que pudiera ser de la víctima, de muchas víctimas, relatan: “Si un día desaparezco, sepan que no ‘me fui’, me llevaron”.

Ella dejó de ser vista por sus conocidos el 7 de septiembre por los rumbos del barrio de San Sebastián.

Unas horas antes de ser asesinada, llamó a unos amigos pidiendo “paro para caer” a la casa de ellos, que vivían a un costado del citado del jardín de ese barrio.

Pero, por desgracia, esos conocidos le dijeron que ya no vivían por el rumbo, se habían cambiado de domicilio. Al final, Fernanda terminó en manos de su verdugo.

Se ignora si ya sentía el peligro sobre ella o solo quería pasar un buen rato en compañía de esas amistades.

Esos conocidos o amigos la habían visto antes con su presunto homicida: “un güeycillo que parecía que no rompía un plato”, dicen los amigos de ella.

Pero ese “monillo” parece que no era tan inocente. Hoy está preso, acusado de haber matado y enterrado a Fernanda en la casa de su padre.

“Mi novio me enterró en el patio de su papá, me encontraron unos albañiles 7 meses después porque iban a remodelar la casa. Lo digo yo porque mi prima Fernanda Guadalupe Morán Rodríguez ya no puede”, se lee en la cuenta de Twitter de @delrocio07.

Quienes exigen que tal sujeto no vuelva a pisar la calle poniendo en riesgo a más mujeres, escriben en el mensaje donde aparentan la voz póstuma de la joven asesinada:

“Y sí, sí, quemen todo, rompan todo, hasta que por misericordia me regresen a mi casa, a mi hogar con mis hijos, mi familia; llévenme con mi madre, no la dejen morir por dentro, sin saber dónde estoy”.

Una ficha de búsqueda por parte de la Fiscalía General del Estado fue difundida poco después de la desaparición de Fernanda en ese septiembre del 2020.

Sin embargo, el asesino, amigo o supuesta pareja de ella, tuvo mucha libertad para cometer su crimen, e incluso disfruto de seis meses de impunidad luego de perpetrado su acto criminal.

Fue descubierto más de medio año después, ya en marzo del 2021.

Eso, a pesar de que al parecer pudo haber sido algo simple haber dado con él desde el primer momento. Ya que, como en otros casos, no se trataba de un homicida circunstancial o desconocido, sino de alguien muy cercano; como ocurre con la mayoría de los asesinatos de mujeres.

Pero esta vez, como no se trataba de ningún personaje político, o de una hija de personas acaudaladas e influyentes, o de un caso suficientemente publicitado en las redes, la ficha de Fernanda siendo buscada solo significó una más de tantas desaparecidas.

Ella nunca regresó.

“Regrésenme con mi marido, no lo dejen apagar su vida, sin saber donde estoy, por piedad, no dejen solos a mis hijos sin saber dónde estoy, porque no, yo no me voy”.

Y no se ha ido: su memoria está viva y ardiendo en la mente de todas quienes fueron sus compañeras, en la justa indignación de las feministas que agregan a nombre de Fernanda:

“Hoy quiero pedirles que alcen la voz por mí, porque yo ya no puedo. Me cortaron mis sueños, me cortaron mis alas, me interrumpieron la vida, nunca más llegaré a casa, nunca veré a mi hijo crecer, nunca cumpliré cada meta que tenía”.

Se añade en ese conmovedor mensaje que circula masivamente en redes sociales de Facebook:

“Todo porque MI AMIGO decidió aquella madrugada del 8 de septiembre quitarme la vida, lo hizo de una manera cobarde; me amarró de mis pues y de mis manos con unos cinchos.

“Sin contarte a detalle lo que me hizo; me enterró en el PATIO DE SU CASA, cual si fuera un animal me torturó sin importarle que mi familia me estaba esperando en casa. Alcancé a hacer una llamada de auxilio, pero no se pudo hacer nada”.

El 29 de marzo de este 2021 fue localizado su cadáver, y el presunto asesino capturado.

Fue un feminicidio silenciado por las autoridades y la prensa, según refiere el mensaje:

“Nadie, ni medios de comunicación, dieron a conocer que me habían encontrado de la manera más repugnante que podía pasar, sabiendo que harían enojar a todas mis hermanas”.

Esas hermanas que ya han salido en múltiples ocasiones a las calles potosinos “a romperlo todo”, a “quemarlo todo”, como una medida desesperada, como un grito que haga estremecer conciencias y llame la atención de los crímenes diarios que se cometen contra ellas.

Porque no son solo feminicidios, hay cientos de mujeres violentadas a diario en los hogares, en la calle, en sus centros de trabajo, hasta en la aulas y hasta en la academia universitaria.

“Hoy les pido por favor: Luchen por mí, ayúdenme a que no salga nunca más a la calle. No quiero que haya más Fernandas. Ayúdenme a hacerme justicia, por mi hijo que hoy crece sin madre, por mi madre que hoy saca a mi hijo adelante, por mí y por todos los casos como el mío”.

Porque, rematan: “Están callándonos y no compartían mis fotografías desde que aparecí, hasta que hoy ustedes, hermanas, me ayudan a hacerlo”.

Es Fernanda. Todas son Fernandas. O pueden llegar a serlo. De ahí la urgencia y lo desgarrador del mensaje.

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